21/8/09

HOMO TERRITORIAL - Primera Parte

Las puertas de la casa suponen ese límite entre el territorio íntimo (lo individual, lo no compartido) y el territorio público (lo colectivo, lo compartido); Tener un techo, es decir, estar adentro significa estar a salvo y tener un espacio para guardar todo aquello que nos pertenece (cama, sillas, platos, nevera, libros, etc.) ya que afuera esta el caos; un mundo lleno de ruido, de personas de no fiar y muchas veces, de un clima aborrecedor; pero, 1) ¿Es la puerta un límite inexistente de seguridad? 2) ¿Se manifiesta realmente el espacio íntimo como íntimo?, 3) ¿Se manifiesta realmente el espacio público como Público?

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Respondo la primera pregunta con fragmentos de algunos libros:

“Nos quedamos tranquilos en la cama, viendo la televisión con el aire acondicionado a tope, sintiéndonos más valientes y aventureros que los gringos exagerados y los hispanos acomplejados que han salido huyendo del temido huracán”.

Jaime Bayly - El huracán lleva tu nombre.

Foto: Alex Durán M -Lugar: Santa Fe de Antioquia

“Luego subimos a la azotea y Amarilla abre los brazos, respira y me dice que la mañana esta perfecta para suicidarse. Entonces me agarra y me lanza a otra azotea que queda abajo y yo doy vueltas y vueltas y por mis ojos pasan al cielo los edificios, las nubes, el sol, las ventanas, los ruidos y finalmente caigo parado en la otra azotea en medio de un poco de ropa extendida y digo mierda esta Amarilla es cosa seria”.

Rafael Chaparro Medievo – Opio en las nubes. 


Foto: Lorena Salazar -Lugar: Guatapé, Antioquia
“[…]Salander volvió. Entró tan imperceptible como un fantasma; de repente él advirtió que, a dos pasos de la puerta alguien le estaba observando desde la penumbra. Ignoraba cuánto tiempo estaba allí. - ¿Quieres café? preguntó ella […]"
Stieg Larsson – Los hombres que no amaban a las mujeres 

 
Foto: Carla Siado -Lugar: La candelaria, Bogotá
“Pablo –le dijo – vengo a que arreglemos esta vaina. […]Se sentaron en dos de los sillones de cretona floreada de la sala, frente a frente, y con el ánimo dispuesto para una larga charla de viejos amigos. El padre se tomó un whisky que acabó de calmarlo, mientras que Escobar se bebió un jugo de frutas sorbo a sorbo y con todo su tiempo”.
 Gabriel García Márquez – Noticia de un Secuestro 

 
Foto: Alex Durán M - Lugar: Montelíbano, Córdoba
“Me pregunté si acaso la calefacción de la sala no obedecía a un cálculo cuidadoso, destinado a disuadir a los monjes del deseo de curiosear por aquella parte”.
 Umberto Eco – El nombre de la rosa.

Gracias a Lorena Salazar y a Carla Siado por prestarme sus fotos :D

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