12/8/10

Tierra Grata

Soy un juglar de Tierra Grata,
mi acordeón es una cámara
y mi verso, historia retratada.
Una cruz se guinda siempre al lado de mi corazón
aunque no sepa el significado la cargo con devoción.
Y con esa misma pasión intento en mi tiempo y con mi profesión
evocar el recuerdo de un pueblo para aprender de ello.
Los gallos en las madrugadas cantaban en la parcela
y la familia despertaba viendo con la luz de la vela.
Gallinas, pavos, paujiles, faisanes, y codornices habían en el corral
y así los huevos estaban listos para desayunar.
Los sancochos era la comida especial
que en cumpleaños y navidad no se hacían esperar.


El río en la mañana al hombre bautizaba
mientras atrapaba en su atarraya
los pescados que necesitaba.
La corriente los pecados se llevaba
y ahuyentaba los peligros de una culebra o una raya.
De vez en cuando un deseo también se pescaba
entonces a su piragua el hombre se aferraba
porque un nuevo sueño inspiraba su batalla.

El agua caía de cielo, a veces a cántaros, a veces, sereno,
mas su llegada siempre era excusa para detener el tiempo:
Los enamorados se arrumaban en sus hamacas,
los niños se bañaban en chorros y quebradas;
el campesino hacía siesta bajo su sombrero
y la mujer preparaba café para calentar el cuerpo.

Y no había riesgo de neumonías o esas vainas raras
porque los limoneros de los patios de las casas
daban vitaminas para todas las semanas.


Cuando no llovía el agua surgía desde adentro de la tierra
concentradas en pozos y albercas.
Las abuelas hablaban a los nietos:
¡Sáltame'l agua pa' refrescá los vientos!
Queriendo con ello hacer un esbozo
de que con cáñamo y olla se sacaba agua del pozo
para regar en la calle y humedecer el polvo caloroso.


En el fogón de leña se cocinaba;
el humo de esa hoguera, la comida sazonaba
mientras a los mosquitos espantaba.
Y las cenizas y las llamas en las noches cuentos inspiraban,
así nacían las leyendas que a los niños asustaban.
En hojas de plátano la comida se servía,
no habían tenedores; con los dedos se comía.
Y entre historias y sonrisas terminaba otro día,
junto algún compadre y alguna tía,
el hombre una vez más la naturaleza compartía.
Y así era gratis la comida.
Y así era sencilla la vida.
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"Si un campesino tiene una vaca y la mata y vende todo eso (...carne, cuero, leche...) va a ganar buena plata, pero solamente una vez porque se queda sin vaca, dijo maritza. En cambio con la vaca viva va a tener poquita plata, pero va a tener todo el tiempo leche y boñiga para sostenerse."

WILCHES CHAUX, Gustavo. Y qué es eso, Desarrollo Sostenible? República de Colombia. Departamento de Planeación. Caqueta, 1993

2 comentarios:

di-saint dijo...

EXCELENTE, me gusta.

Alex Durán M dijo...

Gracias!y ya sabe que puede colaborar!