23/9/11

Lea sobre sexo

A propósito de la recién finalizada Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, nos dimos la tarea de averiguar de manera objetiva los espacios y hábitos de lectura de la población nacional y regional, además, identificar las entidades públicas y privadas que promueven actividades entorno a la cultura de los libros.


Actualmente, los indicadores de hábitos de lectura son presentados a nivel nacional por la Cámara del Libro y el DANE, sin embargo en la ciudad de Medellín, se construyó hace dos meses un Observatorio de Lectura que tendrá, a finales de este año, el primer diagnóstico con el fin de tener datos más precisos de la población regional.

Las últimas encuestas indican que se editaron en el país más de 11 mil títulos nacionales y se imprimieron más de 30 millones de ejemplarles; de los cuales se vendieron alrededor de 20 millones de libros, además de otros 5 millones de ejemplares importados.

Las novelas son los libros más vendidos, seguido de los libros de autoayuda y los religiosos. El libro Frutoterapia de Ronald Morales es el libro más vendido de los últimos años aunque los libros de Gabriel García Márquez siguen siendo los más vendidos de todos los tiempos.

En promedio, cada colombiano lee 2 libros por año, una cifra muy lejos de otros países en el que una persona lee hasta 20 libros por año. Los libros impresos aun se mantienen vigentes pese a la aparición y el crecimiento de los libros digitales y el voz a voz es la publicidad más efectiva de promocionar libros en el país.

En Medellín, el Plan Municipal de Lectura es el programa de la Alcaldía que se encarga de promocionar la cultura de los libros trabajando en tres componentes: fomento de la lectura, desarrollo de eventos, como la Fiesta del Libro, y el Fondo Editorial que promueve becas a escritores locales.

Este plan trabaja de la mano del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, el cual está conformado por los nueve Parques Biblioteca de la ciudad, la Biblioteca Pública Piloto y sus seis filiales, La casa de la lectura Infantil, la Biblioteca de la Contraloría y otras ocho Bibliotecas de Proximidad; además de tres centros de documentación.

También están empresas de carácter privado como Comfama, que además de sus siete bibliotecas presta el servicio de Bibliometro; un espacio alternativo para el préstamo de libros y revistas en cuatro de las estaciones del Metro de Medellín: Estación Acevedo, San Antonio, Itagui y Niquía.

De ésta manera el Metro se ha convertido en un espacio más para la lectura, en donde se pueden observar personas que, durante su rutina diaria de transporte, devoran páginas y páginas de libros.

Las instituciones educativas, como los colegios y universidades, también hacen parte de los espacios de lectura. La Universidad Pontificia Bolivariana, por ejemplo, cuenta con la biblioteca central y ciencias de la salud, el Centro de Información de Arquitectura y Diseño ARDID y las bibliotecas escolares: bachillerato, preescolar y primaria.

Pese a todos estos los esfuerzos, la lectura en Colombia está muy lejos de los estándares internacionales, los cuales indican que las bibliotecas públicas deberían de tener dos ejemplares por habitantes; es decir que en Colombia, con 45 millones de habitantes, deberían de haber 90 millones de libros en las bibliotecas y sin embargo, las bibliotecas componen un material de tan solo 8 millones de libros.

Así que, como la cultura de los libros no está arraigada a ésta sociedad, el voz a voz es la mejor publicidad y la lectura digital están en crecimiento, decidimos fomentar los hábitos de lectura en este blog; y que mejor manera que través de un gancho publicitario que ha funcionado desde décadas: El sexo. Fragmentos de literarios de algunos libros para que se antoje a leerlos completos. Lea sobre sexo. Pero lea.

Lugar: Medellín, Antioquia
__________________________________


Biblioteca Central Universidad Pontificia Bolivariana

"Al regresar al dormitorio, Michael se sorprendió de la completa oscuridad reinante. Las ventanas estaban cerradas del todo. A tientas, se acercó a la cama, y notó el cuerpo de Apollonia debajo de las sábanas. Se desvistió por completo y se metió en el lecho. Alargó una mano y tocó una desnuda y sedosa piel. Era evidente que Apollonia no se había puesto el camisón, cosa que encantó a Michael. Lentamente, con sumo cuidado, puso una mano en el hombro de ella, para que se volviera hacia él. La muchacha se volvió despacio, y se echó en sus brazos, Michael le abrazó fuertemente y la besó con pasión".

Mario Puzo. El padrino



Parque Biblioteca Belén

"Y me besó con los besos de su boca, sus amores fueron más deliciosos que el vino, y delicias para el olfato eran sus perfumes, y era hermoso su cuello entre las perlas y las mejillas entre los pendientes, qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres, tus ojos son palomas, -decía- muéstrame tu cara, deja que escuche tu voz, porque tu voz es armoniosa y encantadora, me has enloquecido de amor, hermana mía, ha bastado una mirada, uno solo de tus collares, para enloquecerme, panal que rezuma son tus labios, tu lengua guarda tesoros de miel y de leche, tu aliento sabe a manzanas, tus pechos a racimos de uva, tu paladar escancia un vino exquisito que se derrama entre los dientes y los labios embriagados en un instante mi corazón enamorado".

Umberto Eco. En nombre de la rosa



Biblioteca Central Comfama Arturo Rodríguez Echavarría

"Me senté sobre sus rodillas, echándole los brazos al cuello, muy cerca, mirándolo sin pestañear. Olía a hombre limpio, a camisa recién planchada, a lavanda. Lo bese en su mejilla afeitada, en la frente, en las manos, firmes y morenas. Ayayay, mi niña, suspiro Riad Halabí y sentí su aliento tibio bajar por mi cuello, pasearse por mi blusa. El placer me erizó la piel y  me endureció los senos. Caí en la cuenta que nunca había estado tan cerca de nadie y que llevaba siglos sin recibir una caricia. Tomé su cara, me aproximé con lentitud y lo besé en los labios largamente, aprendiendo la forma extraña de su boca, mientras un calor brutal me encendía los huesos, me estremecía el vientre. Tal vez por un instante él luchó contra sus propios deseos, pero de inmediato se abandonó para seguirme en el juego y explorarme también, hasta que la tensión fue insoportable y nos apartamos para tomar aire. - Nadie me había besado en la boca. Murmuró él. - Tampoco a mí. Y lo tomé de la mano para conducirlo al dormitorio". 

Eva Luna. Isabel Allende



Biblioteca Central Universidad Pontificia Bolivariana

"Una noche que interrumpió la lectura más temprano que de costumbre, se dirigía distraído a los retretes cuando una puerta se abrió a su paso con el comedor desierto, y una mano de halcón por la manga de la camisa y lo encerró en un camarote. Apenas si alcanzó a sentir el cuerpo sin edad de una mujer desnuda en las tinieblas, empapada de un sudor caliente y con la respiración desaforada, que lo empujó bocarriba en la litera, le abrió la hebilla del cinturón, le soltó los botones y se descuartizó a sí misma acaballada encima de él, y lo despojó sin gloria de la virginidad. Ambos cayeron agonizando en el vacío de un abismo sin fondo oloroso a marismas de camarones. Ella yació después un instante sobre él, resollando sin aire, y dejó de existir en la oscuridad". 

Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del cólera



Biblioteca Central Comfama Arturo Rodríguez Echavarría

"Recorro la humedad de tu vientre, con la lengua sigo un camino de vellos que sube desde el pubis y con las manos aparto tus muslos mientras siento que pierdo la respiración y adivino una sonrisa burlona en tu rostro. Cuando finalizo el camino de vellos y agoto la humedad que te queda y siento que la lengua está reseca, entonces descubro que la humedad se ha multiplicado y que al entrar, sigo derecho, sin obstáculos, como si fuera una fiesta del rojo verano griego, y todos estamos felices porque entro y salgo, y te pongo al revés y repito esa ceremonia que algunos fingen no estar espiando desde la playa, y no nos importa porque estamos felices, tú, húmeda, yo, quemado por el sol de una estación que apenas comienza". 

Henry Miller. Sexus



Parque Biblioteca Belén

"Me gusta el diseño de tus ojos y la forma en que me miran. Me gusta tu apetito y tu risa socarrona y me gusta tu voz. Me gusta la curva de tu espalda y me gusta tu pelo, me gusta la húmeda elasticidad de tu sexo cuando yo entro y la succión que busca retenerme cuando salgo. Me gusta tu piel, dice ella y me gusta tu manera de hablar y de hacer el amor. También me gusta lo que decís, aunque no siempre lo entienda".

Rodolfo Rabanal. El factor sentimental

No hay comentarios.: